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    ALFRED HITCHCOCK «EL MAESTRO DEL SUSPENSO»

    By Revista Meta
    abril 16, 2015 16 Min Read

    Por Valeria Massimino

    No quiero empezar la nota diciendo que Alfred Hitchcock era un genio y el maestro indiscutido del suspenso; un autor y director inglés que aún hoy nos maravilla con sus películas. Tal vez podría comenzar fantaseando sobre cómo serían sus películas si estuviera vivo en estos tiempos ¿Veríamos una remake en 3D de The Birds (Los pájaros)? Creo que el maestro del “suspense” seguiría su estilo usando esa técnica u otras. Quizás primero pondría una sola escena en 3D cuando uno de los perturbados protagonistas abre la puerta del antiguo armario mientras la cámara de manera cenital toma toda la escena para luego mostrarnos desde otro inesperado ángulo como cae una cabeza humana… Junto a sonidos que simulan un corazón que cada vez late más y más fuerte.

    Hagamos un breve repaso, Alfred Joseph Hitchcock nació el 13 de agosto de 1899 en un barrio del nebuloso municipio londinense de Waltham Forest. Sus padres, William Hitchcock y Emma Jane Wehlan, eran dueños de un negocio de comestibles. Alfred fue el tercero de la familia, hermano de William y Ellen Kathleen. Los Hitchcock eran una familia trabajadora y unida. Alfred era un niño tímido y melancólico. Siempre recordaba a su padre como alguien autoritario. Es conocida una de sus anécdotas en donde relata que cuando tenía cinco años su padre lo mandó a la comisaría con una carta. El jefe de policía la leyó y lo encerró en una celda durante algunos minutos diciéndole: «Esto es lo que se hace con los niños malos.» Aquella fue una perversa broma para que el pequeño Alfred “entendiera” cierto mensaje sobre lo que la vida puede depararle. Ya desde pequeño iba a experimentar situaciones que potenciarían su imaginación e inquieta mente.

    Al poco tiempo ingresó a un Colegio de San Ignacio, fundado por Jesuitas. La disciplina, la culpa y el perdón eran la base para la educación de los niños, pero por sobre todo un estricto sentido católico. Por supuesto esto también dejó una marca en él. “El método de castigo, era altamente dramático. El pupilo debía decidir cuándo acudir al castigo que se le había impuesto. Debía dirigirse a la habitación especial donde se hallaba el cura o el hermano lego encargado de administrarlo. Algo parecido a dirigirte a tu ejecución. Creo que era algo malo. No usaban el mismo tipo de correa con que azotaban a los chicos en otras escuelas. Era una correa de caucho”, recordó en varias entrevistas que le hicieron.

    El padre de Hitchcock no tenía buena salud, esto hizo que la figura materna adquiriera más fuerza y lugar en su vida. Esto fue determinante. Cuando regresaba a la casa, el joven Alfred tenía que situarse de pie al borde de la cama de la madre y contestar a sus preguntas. «Era algo que siempre me obligaba a hacer. Era un ritual. Siempre recordaré estas confesiones vespertinas«, rebeló en varias entrevistas. (Mother? Are you there?)

    En 1913 abandonó el colegio; ya tenía otras ideas en mente y más tarde comenzó a estudiar la carrera de Ingeniería en la School of Engineering and Navigation. También se dedicó a hacer cursos de dibujo y pintura en Bellas Artes de la Universidad de Londres. Paralelo a esto, continuaba ayudando a sus padres en el negocio. Observar a las personas que iban a la tienda y escuchar las historias era un festín para su mente, lo apasionaba, veía personajes que entraban y salían. En sus ratos libres empezó a leer más e ir al cine, que en esa época estaba imponiéndose con gran peso en Londres. Por eso mismo también tomaba clases nocturnas de teatro y cine. A.H siempre asistió al teatro, pasión que heredó de su padre. En casi todas las películas que realizó, su estilo se nutre de la escena londinense.

    “Es muy probable que fuera por la impresión que me causaron las historias de Poe por lo que me dediqué a rodar películas de suspense. No quiero parecer inmodesto, pero no puedo evitar comparar lo que he intentado poner en mis filmes con lo que Poe puso en sus narraciones”, contó el maestro en una oportunidad.

    En 1920 empezó a trabajar en la industria cinematográfica, primero como publicista para la Paramount en Londres y pronto como guionista y ayudante de dirección. Fue también en ese año cuando el amor llegó a su vida: conoció a Alma Lucy Reville. Sucedió en el Famous Players Lasky (compañía Paramount en Londres). Ella trabajaba como montajista. A partir de ese momento, Alma Reville se convirtió en la mano derecha del director británico y no se separaron más. Colaboró con él en la escritura de guiones, ediciones y realizando doblajes de voces, además de aportar todos sus conocimientos. Se casaron en 1926, y desde entonces fue conocida como Lady Hitchcock.

    LUZ, CÁMARA; HITCHCOCK

    En 1923 se le encargó el rodaje del cortometraje Number 13, aunque la producción se detuvo y la película nunca fue terminada. Dos años después se trasladó a Alemania, donde tuvo la oportunidad de trabajar como ayudante de dirección en los estudios UFA (principal estudio de cine alemán).

    Sin embargo la primera película terminada por Hitchcock fue en Inglaterra: “The Pleasure Garden” (El jardín de los placeres), en 1925. Un film mudo que fue filmado entre la ciudad italiana de Alassio y Munich, Alemania. Es un film melodramático que transcurre en una compañía de teatro, donde, por supuesto, hay un crimen entre bambalinas. El virtuosismo del manejo de la cámara comenzó a dejar su sello personal en aquella época. La cámara como los ojos de Alfred Hitchcock.

    En 1920 empezó a trabajar en la industria cinematográfica, primero como publicista para la Paramount en Londres y pronto como guionista y ayudante de dirección. Fue también en ese año cuando el amor llegó a su vida: conoció a Alma Lucy Reville. Sucedió en el Famous Players Lasky (compañía Paramount en Londres). Ella trabajaba como montajista. A partir de ese momento, Alma Reville se convirtió en la mano derecha del director británico y no se separaron más. Colaboró con él en la escritura de guiones, ediciones y realizando doblajes de voces, además de aportar todos sus conocimientos. Se casaron en 1926, y desde entonces fue conocida como Lady Hitchcock.

    Dos años después de aquella negativa crítica dirigió su primer película “Blackmail” (“Chantaje”), que fue a la vez la primera película de cine sonoro de Inglaterra, producida por la British International Pictures. Un pintor que intenta violar a una joven y bella mujer (como todas las damas de Alfred) y ella, en defensa propia, lo mata a puñaladas…

    En 1928 nació su hija Patricia Alma, que años más tarde participaría como actriz en “Extraños en un tren” y en “Psicosis”. (Father, please! Stop!) Los tres formaron una familia, tal vez uno piensa que eran una familia como los Addams, pero no… Bueno… no del todo. Eran un equipo. Y Alma fue su mano derecha. Sobre lo que sucedía puertas adentro se contaron muchas historias, algunas hasta perturbadoras. Como en todo ser humano hay una parte oscura, más aún en un artista. Hitchcock sostenía una extraña relación con las mujeres: amor-odio. Por ejemplo, él confesaría más tarde que observaba a Alma casi constantemente cuando ella no estaba mirando. «Pero a un británico le resulta impensable admitir que una mujer tiene un trabajo más importante que el suyo, y yo aguardé hasta tener una posición superior… la de ayudante de dirección».

    El matrimonio tenía fallas y con el tiempo se deterioraba, siempre estuvo teñido de un mutuo resentimiento que el propio Hitchcock reconoció en más de una ocasión. Cuando Alma le dio la noticia de que iba a ser padre la idea no le desagradó, pero con el tiempo, cuando ella empezó a engordar, comenzó a alejarse. Su apariencia no le gustaba, y empezó a estar irritado con ella, incluso mirándola como algo deforme.

    La actriz Tippi Hedren, a la que él lanzó al estrellato gracias a “Los pájaros” y “Marnie, la ladrona”, fue quizá quien más duras acusaciones lanzó contra él. «Sádico comportamiento», calificó, y aseguró que no dudó en someterla al ataque real de las espantosas aves o exigirle que «estuviera sexualmente disponible para él donde y siempre que él quisiera». Su testimonio está recogido en el libro “Las damas de Hitchcock”, de Donald Spoto.‏

    Otra leyenda negra de Hollywood afirma que en su relación con los actores era áspero y despótico. Habría dicho que a los actores hay que tratarlos como a ganado. Para le época tal vez era un poco fuerte su manera de hacerle entender a un actor el papel, rozando el maltrato.
    Además a Hitchcock le llamaba la atención las mujeres rubias de aspecto más o menos asexuado – modelo de la mayoría de sus protagonistas femeninas – y a las que perseguía en ocasiones durante el rodaje, como sucedió con Kim Novak. Según el propio Hitchcock confesó en una entrevista, prefería protagonistas rubias porque las consideraba más misteriosas.

    El libro “Las damas de Hitchcock” muestra a un director «brillante» y, al mismo tiempo, un hombre desdichado, solitario, y lleno de desprecio hacia sí mismo que plasmó sus carencias e inseguridades en obras que ya forman parte de la historia del cine. En diversas biografías de AH, se habla de una incansable búsqueda de la mujer ideal a la que adorar. Él era un niño tímido y, con el tiempo, siguió con esa timidez al menos con las mujeres, sabiendo que su físico no lo ayudaba.
    Los intentos seductores de Hitchcock hacia sus actrices continuaron con Vera Miles, a la que llegó a repudiar cuando quedó embarazada del actor que por aquel momento hacia de Tarzán en el cine, Gordon Scott. Los fracasos sentimentales continuaron con Kim Novak y Janet Leigh. Novak llegó a decir: «Nunca más volveré a trabajar con Hitchcock, es un hombre insufrible y un auténtico tirano».

    “Se trata de lo que uno hace con la historia no de la historia misma. Se trata de atrapar a la audiencia. Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspense”. Alfred Hitchcock

    Y llegaron las luces de Hollywood…

    No sólo el destino, sino su potencial hizo que Hitchcock se encuentre con David O. Selznick (Lo que el viento se llevó). Fue en 1937 cuando visitó con su familia Nueva York. Luego de la entrevista que tuvieron, Selznick le encargó a Hitchcock la adaptación de la novela de Daphne du Maurier “Rebeca”, que comenzó a filmar en 1940.  Fue su primera película dirigida en Estados Unidos. Universal fue su hogar, incluso le otorgaron una oficina allí.

    “Rebeca” es una historia de obsesión y celos extremos, con una majestuosa realización, y diálogos exquisitos. Poblada de sutiles movimientos de cámara que atrapan sabiamente al espectador. La pobre Señora Winter se da cuenta de que no puede borrar en su marido el recuerdo de su difunta esposa.

    Fue un éxito rotundo tanto de crítica como de público. A partir de este momento y durante las tres décadas siguientes no se detuvo. Y Selznick consiguió un Oscar conRebeca. (“Y otra cosa: no se ponga nunca un vestido negro, ni un collar de perlas, ni tenga nunca 36 años”)

    A los 45 años A.H creó su propia productora junto con Sidney Berstein: la Transatlantic Pictures. Ese mismo año, comenzó a trabajar con Ingrid Bergman, la primera rubia «hitchcockiana», por la que sentía una verdadera fascinación. Rodó “Encadenados” (1946), protagonizada con Cary Grant. Allí demuestra su pasión por Ingrid. “Trabajaría toda mi vida con ella”, dijo en una entrevista.

    Algunas obras maestras

    No puedo explayarme sobre las casi sesenta películas del maestro del suspense, pero existen joyas no tan populares que debo mencionar. En 1948 llega “Rope” (La soga) Es la primera película en color dirigida por Alfred Hitchcock.y protagonizada por James Stewart (quién trabajará en varios de sus films), basada en una obra de teatro. La película está rodada en una sucesión de planos-secuencias, cada uno hecho mediante una sola toma sin cortes, y abarca toda la duración del rollo de película cinematográfica.

    Hitchcock quería rodarla en tiempo real y en una sola toma, pero las cámaras sólo podían grabar 10 minutos seguidos, al no poder hacer lo que pretendía, tuvo que realizar varios cortes.

    Una curiosidad es que en cada fin de rollo de película se hacía pasar la cámara por detrás de un lugar oscuro (al igual que los trajes de los personajes) para disimular el cambio. De igual manera existen dos cortes que se notan y esto está hecho de forma adrede (Descúbralos).  De esta manera uno puede apreciar una acción continua que intenta simular al teatro, otorgándole así mayor crédito a la espontaneidad de los actores, ya que a veces se pierde eso en el cine.

    La cinta causó cierto escándalo en su tiempo, pues aunque nunca lo mencionan, está claro que los protagonistas son homosexuales. Y en algunos países fue censurada. Otra cosa interesante es que esta película  fue grabada en un único escenario, además de la escena externa de la calle durante los créditos. Y casi no tuvo edición final. Diálogos inteligentes, con frases profundas para pensar una y otra vez, con  varias referencias a las teorías del filósofo alemán Nietzsche  sobre los superhombres y los mediocres. «And if you gaze long enough into an abyss, the abyss will gaze back into you.» Friedrich Nietzsche. (Quiero que terminen de leer la nota y la vean, apunten lectores)

    “Cuando un actor viene a decirme que quiere discutir su personaje, le contesto ‘Está en el guión’. Si me pregunta ‘¿Cuál es mi motivación?’, simplemente le respondo ‘Tu sueldo”.  Alfred Hitchcock

    En los años 50 Hitchcock colaboró con alguno de los mejores técnicos con los que coincidió en su carrera, el compositor Bernard Herrmann, que ya había trabajado con Orson Welles (Ciudadano Kane, La guerra de los mundos). Con Hitchcock se complementaron a la perfección.

    La ventana Indiscreta, 1954 (Rear Window)

    En esta película hay un único decorado: un departamento con un patio y sólo se pueden ver las viviendas de enfrente. Otra vez James Stewart trabaja con él, y en esta oportunidad interpreta a un periodista gráfico recluido en su casa con una pierna enyesada y desde su butaca giratoria espía a sus vecinos hasta que empieza a sospechar que uno de ellos habría matado a su esposa. Hay decenas de interpretaciones sobre este inquietante film… (Alegorías Señor Hit?)

     «Si hubiera hecho Cenicienta la gente hubiera buscado un cadáver en el coche de caballos». Alfred Hitchcock

    Un thriller psicológico llega en 1958, “Vértigo”, considerado hoy una joya del cine, en su momento no tuvo las mejores críticas. Ganó popularidad a medida que pasó el tiempo y se fue colocando siempre entre las mejores películas. Está basado en una novela de Sueurs froides: D’entre les morts (De entre los muertos). También fue nominada a dos premios Óscar.

    “Hay en Vértigo cierta lentitud, un ritmo contemplativo, que no se encuentra en sus otros films, a menudos construidos sobre la rapidez, la fulguración”. François Truffaut

     El taxidermista Norman Bates

    (Mother! Please!! Blood! Oh!!)

    En 1960 llegó “Psycho” (Psicosis) a los cines, una gema en su increíble filmografía. Una adaptación de un libro de Robert Bloch. Hitchcock sabía que esa historia revolucionaría los cines, y pensó en todos los detalles. Realizó un video, una estrategia de marketing, dónde mostraba las a miles de personas haciendo interminables filas para ver Psycho. Advertía: “NO PERMITIREMOS que se engañe! Ud. debe ver PSYCHO desde su comienzo para disfrutarlo completamente. Por ende no espere ser admitido en la sala luego del comienzo de cada función. Decimos nadie -y es nadie- ni siquiera el hermano del dueño del cine, el presidente de Estados Unidos, o la reina de Inglaterra (Dios la bendiga)” Y a la salida de la película: «Después de verla no le cuenten a sus amigos los secretos» (Pueden verlo en you tube: “How Hitchcock Got People To See «Psycho») 

    El  demente personaje Norman Bates es representado por Antony Perkins, con una majestuosa actuación: un ser con una intensa perturbación que se potencia a lo largo de todo el film. Es la historia de una obsesión con la sombra de una madre que lo observa, lo agobia, manipula, enferma, el Edipo eterno. Hitchcock maneja allí el misterio hasta el final, logrando tensión en cada escena, con un extraordinario manejo de la cámara que hace ver solo lo que hay que ver, y eriza la piel durante todo el film. Es una obra maestra que contiene numerosas escenas que han pasado a la historia del cine, como la escena de la ducha, hoy en día imitada y homenajeada sin descanso. Esa escena llevó más de setenta tomas y la actriz protagónica, Janey Leigh, tuvo que interpretar cientos de veces las mismas tomas hasta satisfacer a Hitchcock.

    Psicosis conlleva un sentido de humor macabro. Como en todas las películas, está el sello del maestro en todos los detalles: fue rodada en blanco y negro cuando en esa época ya casi todos los directores se habían pasado al color. Posee una inolvidable partitura de Bernard Herrmann, y fotografía de John L. Russel.

    Cuentan que Anthony Perkins jamás pudo desligarse de los tics de su personaje en sus posteriores encarnaciones cinematográficas.

    Psicosis fue postulada a cuatro premios Oscar (Mejor Actriz de Reparto, Mejor Director, Mejor Fotografía y Decoración) No sólo este film sino que muchas historias de Hitchcock hablan de obsesiones, culpa, el pecado, algo que está presente en todos sus relatos.  Se hizo un innecesario remake en 1998… (Nada más para decir sobre esto)

    En el 2012 Anthony Hopkins y la bella Scarlett Johansson hicieron un repaso por la vida de él. La película está basada en Alfred Hitchcock y el “making of” de Psycho, un libro publicado por Stephen Rebello en 1990 (escritor destacado que ha publicado varios libros sobre películas de cine).

    Anthony Hopkins, a término personal dijo que se quedaba con la figura de Hitchcock durante su época dorada entre 1954 y 1960, justo la etapa donde salió a la luz “Psycho” en la que está basada esta película y otras renombradas como “North By Northwest” y “Vértigo”. El actor también aseguró que para lograr el tono de voz característico de A.H tuvo que ver decenas de videos y programas. Una de las cosas que más dificultad le produjo del personaje fue el maquillaje, que le llevaba unas cinco horas diarias para que quede perfecto. (Qué hubiera pensado Alfred al ver el trabajo de Hopkins?)

     Pájaros en la ciudad (The Birds)

    Luego de tres años del éxito de Psycho, llegó esta película que generó pánico en la audiencia: “The Birds” es una de las películas más populares de la impresionante carrera de este maestro británico. Un prototipo de un género nuevo. Como ya mencionamos antes, Tippi Hedren, pudo terminar este éxito, tolerando todas las directivas de Hitchcock. Su personaje Melanie Daniels lucha con los furiosos pájaros que un día empiezan a invadir la ciudad y atacar a todo humano sin piedad. Hedren también contó que le hizo repetir cientos de veces la escena con los pájaros, hasta enloquecerla por completo.

    En algunas escenas todos los pájaros se agregan digitalmente y los actores tienen el desafío de actuar sin nada en el set. Los efectos sonoros son de gran importancia, porque este film carece de música. Todo coordinado por su compañero, Bernard Herrmann. (Qué representan verdaderamente las aves, Hitch?)

    Frenzy (Frenesí)

    En 1972 algunos críticos de la época consideran a este film como el testamento de Alfred Hitchcock. Estrangulación, sí, siempre hay algún psicópata y un enigma que resolver, un de las tantas cosas que atrapa al público.

    El maestro del suspenso, admirador de Luis Buñuel (director de cine español, naturalizado mexicano)  logra engañar con los personajes, desconcertar, y generar pistas falsas. Consigue hilvanar perfectamente un guión. Y sí, por algo es el maestro del suspenso. («Mr. Hitchcock, you’re not wearing your tie.»)

    Su inolvidable postura de perfil, con sus pantalones altos y su mirada cargada de misterio, siendo sus ojos la cámara subjetiva, haciéndonos saber que está presente. Con más de 50 películas, que serán recordadas por siempre, algunas hoy siguen dando cátedra para los estudiantes de cine. Su bibliografía es lectura obligatoria. En la actualidad, son muchos los directores que reconocen la influencia que ha ejercido sobre sus obras el legado de Alfred Hitchcock. Pese a todo, no consiguió ningún Oscar como Mejor Director. Sin embargo, 16 de sus películas fueron nominadas 50 veces. En 1968 recibió un Óscar Honorífico, con lentitud se acercó hacia el atril y luego de una breve pausa sólo dijo: “gracias”.

    Alfred Hitchcock murió en 1980, a los 80 años de edad en su casa de Bel Air, en Los Ángeles, debido a una insuficiencia renal.  Hay datos contrapuestos que fue cremado y sus cenizas arrojadas al mar. Otros cuentan que en su lápida hay una leyenda que dice: «I’m in on a plot.»  Hasta el último respiro selló con arte su vida, puesto que sería un juego de palabras por la diversidad de significados de “plot”: «Estoy en esta parcela”  y a la vez «estoy en la trama».

    Los famosos cameos son sus sellos característicos, la presencia fugaz ante las cámaras. Toda la audiencia esperando ver sus películas para buscarlo en sus films. Algo original, que con el tiempo muchos copiaron en homenaje a él.

    De sus casi 60 películas, 39 contienen un cameo de él mismo. Algunos ejemplos:

    En 39 escalones aparece arrojando algo a la basura mientras Robert Donat y Lucie Mannheim escapan del teatro.

    En Murder, caminando frente a la casa donde se cometió el crimen.

    En Atrapa al ladrón, sentado a la izquierda de Cary Grant en el autobús.

    En Frenzy, está en el centro de la multitud con sombrero. Es el único que no aplaude.

    En Psicosis, a través del ventanal de la oficina de Janet Leigh, llevando un sombrero de cowboy.

    En Los pájaros, saliendo de la tienda de mascotas con dos perros blancos mientras Tippi Hedren ingresa.

    En Rebeca, esperando que George Sanders termine de hablar en un teléfono público.

    En Vértigo, cruzando la calle con traje gris.

    “Alfred Hitchcock presenta”

    Fue un programa de éxito rotundo, una serie televisiva semanal de «historias de suspense y misterio» que empezó en 1955 con brillantes desarrollos y excelente producción. Él mismo presentaba los episodios. En una oportunidad apareció dentro de una botella. Tal vez aparecía junto a un león.  Sus episodios duraban unos cuarenta minutos.

    Cincuenta horas de entrevista.

    En agosto de 1962, François Truffaut (director, crítico y actor francés) entrevistó por  cincuenta horas con más de quinientas preguntas a  A.H que en los años 50 y 60 se encontraba en la cima de su creatividad y éxito. En esta entrevista se conoce en profundidad algunos aspectos sobre su emotividad que contenía su talento. La entrevista se convirtió en un libro: El cine según Hitchcock, de lectura obligada a todo estudiante de cine. Truffaut, modificó la opinión de los críticos norteamericanos.

    FRANCOIS TRUFFAUT: Señor Hitchcock, esta mañana me decía que le turbaba un poco haber removido tantos recuerdos estos últimos días y que había tenido sueños agitados. Por otra parte, hemos comprobado que algunos films como Notorious, Vértigo, Psycho, parecen sueños. Quisiera saber si sueña usted mucho.

    ALFRED HITCHCOCK: No mucho… Algunas veces… y mis sueños son muy razonables. En uno de ellos, me encontraba en Sunset Boulevard, a la sombra de unos árboles, esperaba un taxi amarillo para ir a almorzar. No había trazas de taxi amarillo, pues todos los coches que pasaban por allí eran de 1916. Y me dije entonces: «Es inútil que esté aquí de plantón esperando un taxi amarillo, puesto que estoy teniendo un sueño de 1916». Después de esta reflexión, me fui andando hasta el restaurante.

    ALFRED HITCHCOCK: Había un aspecto físico en las escenas de amor de Notorious, y usted piensa probablemente en la larga escena del beso entre Ingrid Bergman y Cary Grant. Naturalmente, los actores detestaban hacerlo. Se sentían terriblemente a disgusto y se quejaban de la manera como tenían que agarrarse uno a otro. Entonces les dije: «Que estén incómodos o no me importa poco; lo que me interesa es el efecto que vamos a producir en la pantalla”. Esta escena fue concebida para mostrar el deseo que sienten el uno por el otro y había que evitar, por encima de todo, que se rompiera el tono, la atmósfera dramática. Si yo les hubiera separado uno del otro, se hubiese perdido la emoción.

    * El cine según Hitchcock, de Francois Truffaut.

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